martes, 24 de junio de 2008

El fútbol americano padece sobrepeso


Una cuestión de peso. Esta es la clave para ganar partidos o, al menos, es lo que piensan algunos entrenadores de la Liga de Fútbol Americano (NFL) que animan a sus jugadores a que suban kilos con la idea de que cuanto más grandes sean más intimidarán al rival. Por esta controvertida estrategia, muchos deportistas de la NFL pueden tener problemas de obesidad.


Hace ya algún tiempo que se ha extendido la creencia entre los aficionados e implicados en la NFL de que los 165 kilos de peso que alcanzan determinados jugadores, especialmente los que ocupan las posiciones defensivas, son una baza eficaz para atemorizar al equipo contrario. Sin embargo, esta situación de exceso de peso puede pasar factura a la salud de estos deportistas a largo plazo.


En la actualidad y según datos de un reciente estudio publicado en
'Journal of American Medical Association', el 56% de los jugadores de fútbol americano podrían considerarse obesos, según los estándares médicos. Así lo afirma la doctora Joyce Harp, endocrinóloga de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) y autora del trabajo.

Después de analizar la constitución física de 2.168 jugadores de los 32 equipos de la NFL durante la temporada 2003-2004 y de calcular su índice de masa corporal (IMC) –el peso en kilogramos dividido por la altura en metros al cuadrado- Harp ha descubierto que casi un 97% de estos deportistas tienen un IMC mayor de 25, lo que según lo establecido por el Instituto Nacional de Salud estadounidense es un índice que se considera sobrepeso.


El IMC del 56% de los jugadores era más alto de 30, lo que significa principio de obesidad, y un 26% superaba el nivel de los 35 (obesidad). Ante estas cifras, Joyce Harp explica que "aunque sin medir otros factores no se puede asegurar con certeza cuántos de los jugadores padecen realmente obesidad es muy difícil que los niveles de IMC obtenidos se deban sólo a un aumento de masa muscular. Lo más probables es que tengan exceso de grasa".

Dopaje... Testosterona, la hormona masculina por excelencia

El último ganador del Tour de Francia, el ciclista Floyd Landis, ha dado positivo por testosterona en los análisis para detectar el dopaje. Su caso ha abierto de nuevo el debate sobre el uso de sustancias prohibidas para aumentar el rendimiento deportivo.

La testosterona, la hormona masculina por excelencia, cuando se utiliza a modo de sustancia dopante está clasificada como un esteroide anabolizante androgénico. Se sintetiza en los testículos y confiere al varón sus particularidades. Las personas que de forma natural poseen altos niveles de esta hormona son muy competitivas.

Esta molécula mejora el rendimiento al favorecer la síntesis de proteínas, que son los 'ladrillos' que construyen los músculos; aumenta la potencia al estimular la síntesis de glucógeno muscular; disminuye la fatiga y acelera la recuperación tras un gran esfuerzo.

Sus efectos adversos son fatales. El uso abusivo de testosterona produce problemas cardiacos y vasculares graves. En la historia del deporte hay multitud de ejemplos de muerte provocada por una parada cardiorrespiratoria súbita. También, como casi todas las sustancias dopantes, produce problemas hepáticos y la testosterona al ser una hormona, produce trastornos endocrinológicos variados. La agresividad es uno de ellos así como los cambios en el carácter.
Las mujeres sufren 'masculinización'. Entre sus síntomas destacan el crecimiento de la barba, voz grave, irregularidades del ciclo mentrual, amenorrea, aumento de la masa muscular viril e hipertrofia del clítoris.

El caso más extraordinario registrado hasta ahora es el de Heidi Krieger, campeona europea de lanzamiento de peso en 1986, cuyo cuerpo experimentó una auténtica transformación como consecuencia de una larga historia de consumo de esteroides.

Un resultado se considera positivo en testosterona cuando el cociente entre las concentraciones urinarias de testosterona y epitestosterona en la correspondiente muestra es superior a seis, siempre que no se pueda demostrar que la elevación de dicho cociente se debe a causas fisiológicas o patológicas, como por ejemplo, una baja excreción de epitestosterona, la resistencia a los andrógenos o cáncer testicular, entre otros.

Antes de hacer ejercicio, tome cerezas


El zumo de cereza puede aliviar algunos de los síntomas de daño muscular que ocasiona el deporte. Esta es la conclusión de un ensayo británico con una decena de deportistas que tomaron la bebida en los días previos y posteriores al ejercicio.


"Estos resultados tienen aplicaciones prácticas para los atletas, pues el rendimiento tras un encuentro deportivo se ve fundamentalmente afectado por la pérdida de fuerza y el dolor. Además de ser un tratamiento eficaz para minimizar los síntomas del daño muscular que induce el ejercicio, el consumo de zumo de cereza ácida es mucho más conveniente que muchos de los tratamientos que se han presentado en la literatura [científica, como fármacos antiinflamatorios o sustancias antioxidantes]", concluyen los autores en su artículo, publicado en la edición on line del 'British Journal of Sports Medicine'.


Los autores decidieron evaluar los efectos de esta bebida porque las cerezas ácidas son una buena fuente de sustancias con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, por lo que ya se había hablado de que podían ser eficaces para aliviar los síntomas de problemas inflamatorios.


Estos especialistas explican así los efectos del zumo de cereza: "Inicialmente, el daño que ocasionan las contracciones excéntricas [el tipo de movimiento que se hacía en el experimento] consiste en una rotura de las fibrillas musculares y una lesión de la membrana celular. Cuando este daño muscular se extiende, desencadena una respuesta inflamatoria local que lleva a una exacervación del daño. Es posible que los efectos antiinflamatorios y antioxidantes del zumo de cereza medien en esta respuesta secundaria y eviten la prolifetación de roturas fibrilares".

Confía en tu sed




¿Cuánto líquido debe ingerir un corredor de maratón durante la carrera? La pregunta parece simple pero lleva 70 años generando controversia. Después de muchos consejos, que han cambiado a lo largo del tiempo, un equipo científico ha llegado a la conclusión de que la mejor forma de mantener una hidratación correcta es que el atleta beba según la sed que tenga.
"Más que guiarse por rígidas normas que no sirven de mucho en una situación tan dinámica como una carrera y que no tienen en cuenta las particularidades de cada corredor, lo mejor es que el deportista confíe en la sensación de sed.



Aunque históricamente el Colegio Americano de Medicina deportiva (ACSM, según sus siglas en inglés) ha considerado que la sed no es un buen medidor para saber cuándo hay que tomar líquido y se centran más en el peso del deportista, los miembros de la Asociación de Directores Médicos de Carreras de Maratón (IMMDA) han aceptado la sed como la mejor aliada del maratoniano, según cuenta un trabajo publicado en 'Clinical Journal of Sports Medicine'.



La cantidad de líquido que se pierde durante un maratón está condicionada por diversos factores como el peso corporal del atleta, la velocidad a la que corre y la temperatura ambiental. Además, hay que tener en cuenta las condiciones individuales de cada deportista, por lo que la IMMDA se ha convencido de que no se pueden aplicar unas normas estándar sobre cuánto debe beber cada uno.



"Cada individuo responde de manera diferente ante una misma situación y no debe dejarse guiar por lo que hacen los demás. La sed es una sensación personal, precisa y dinámica, ya que responde a los cambios del organismo. Por esto es la mejor señal para el atleta de que necesita beber", afirma la doctora Hew-Butler, principal autora del trabajo.
Asimismo señala que "no se trata sólo de beber agua sino que también conviene que los atletas se ayuden de bebidas isotónicas o fruta para reponer las sales que pierden por el ejercicio".
Ni por exceso ni por defecto



Tan malo es ingerir poco líquido durante la carrera, lo que puede producir la deshidratación del atleta, como pasarse con el consumo, ya que esto último puede derivar en hiponatremia, una condición que se da cuando hay niveles muy bajos de sodio en la sangre.
Las actuales recomendaciones de la ACSM establecen que los maratonianos deben consumir entre 600 y 1.200 mililitros por hora durante una carrera, dependiendo de su peso y velocidad. Como esta cantidad está sacada de un estudio con atletas varones de elite, posteriormente la IMMDA rebajó el rango a entre 400 y 800 mililitros por hora, para adaptarla a deportistas menos profesionales.


Hacia un nuevo esquema de la biología del ejercicio

Hasta dónde puede llegar un atleta sin poner en riesgo su salud se desconoce. También la fisiología del músculo. Una teoría centenaria que apuntaba al ácido láctico, una sustancia segregada por el organismo, como el principal culpable de la fatiga muscular ha caducado. Numerosos estudios aportan nuevas teorías sobre cómo utiliza el cuerpo sus nutrientes para generar la energía necesaria para superar las metas humanas.
Hasta hace poco se pensaba las agujetas se generaban por la formación de pequeños cristales de ácido láctico en el músculo, pero investigaciones realizadas en los últimos años apuntan no sólo que esta sustancia no es dañina para el músculo sino que es una fuente de energía. Sin embargo, poco se conoce sobre el dolor típico de las agujetas o del causado por la fatiga muscular tras un gran esfuerzo, ya que la mayoría de las investigaciones se han hecho en animales y en condiciones diferentes de las que sufren los atletas.
"Las agujetas son distintas al dolor producido por un esfuerzo extremo. En la primera no hay fatiga mientras que en la segunda sí se sufre fatiga además de originarse un fuerte dolor en glúteos, cuádriceps y brazos", afirma José Luis Martínez Rodríguez, responsable nacional de pruebas combinadas de la Real Federación Española de Atletismo.
El cuerpo humano no es capaz de funcionar sin energía. Existen diferentes sistemas que transforman los nutrientes ingeridos a través de la dieta en pequeñas moléculas de energía. Uno de ellos es el que proporciona energía en actividades de alta intensidad y corta duración, de uno o dos minutos. En ese proceso no se utiliza el oxígeno, por lo que se denomina metabolismo anaeróbico, es decir, la transformación de la glucosa en ácido láctico y en moléculas de energía.
Cuando el oxígeno interviene en las reacciones energéticas, el proceso se denomina sistema aeróbico, en él no se produce el 'famoso' ácido láctico y la energía generada es mucho mayor que en la fase anaeróbica.
Hasta ahora se pensaba que el ácido láctico generado en un ejercicio de alta intensidad era el responsable de la fatiga muscular.
De hecho, muchos entrenadores y atletas desarrollan programas para trabajar en el "umbral láctico". Aunque, como explica José Luis Martínez, en los entrenamientos no se habla de ese umbral sino que se trata de ir "más allá del esfuerzo extremo. A ese nivel de lactato, el atleta tienen una reserva energética que le permitirá seguir y superar a los demás".
Según este experto, que lleva entrenando a cuatro generaciones de atletas en nuestro país, todo el entrenamiento va encaminado a convivir más tiempo con un ácido láctico muy alto y poder seguir con el ejercicio a ese nivel. En cuanto a las teorías existentes sobre la fatiga tras un gran esfuerzo, José Luis Martínez es contundente, "el trabajo del músculo aún no se conoce".

El fútbol, el balonmano y el baloncesto son los deportes que más lesiones registran


A las extremidades inferiores y las superiores, a los profesionales y los aficionados, a los ciclistas y a los jugadores de voleibol. Las lesiones producidas en el deporte afectan a todo y a todos. Sin embargo, algunas zonas del cuerpo salen peor paradas que otras. Un grupo de expertos ha identificado que los problemas más comunes son los esguinces de tobillo (30% de todas las lesiones), seguidos por los esguinces de rodilla (25%).
En cuanto a los deportes donde se ven con más frecuencia, los especialistas destacan el fútbol, el baloncesto, el balonmano y el rugby y señalan que en el 40% de los casos estas lesiones se producen por contusión. Estos datos se han expuesto durante la I Jornada de Formación Básica en Traumatología del Deporte, organizada por la Sociedad Española de Medicina General (SEMG) y la Cátedra de Traumatología del Deporte de la UCAM (Universidad Católica San Antonio de Murcia), que se ha celebrado en Madrid.
El tipo de lesión difiere según la actividad que se realice. En el fútbol, el deporte más extendido en España, las rodillas son las grandes perjudicadas, ya que se llevan el 32,63% de las lesiones. Las siguen el tobillo (15,51%), el muslo (10,98%), el pie (9,69%) y la mano (4,5%).
Respecto al baloncesto, los expertos destacan el hecho de que más del 80% de las lesiones que se producen en la NBA son agudas. Sobre las zonas más afectadas, el 65% de los problemas se dan en las extremidades inferiores, principalmente en los tobillos (30%) y en la rodilla y las ingles (18% en cada una).

Una de las lesiones típicas de los baloncestistas, que también la padecen los jugadores de voleibol, es la rodilla del saltador, un problema en el tendón provocado por la sobrecarga de los saltos. Un trabajo realizado por el doctor Tomás Fernández Jaén, profesor de la Escuela Española de Traumatología del Deporte de la UCAM, especifica que la edad media a la que suele aparecer esta lesión es de 31 años y se da más entre los aficionados que entre los profesionales.
Los otros deportes que registran más lesiones son el balonmano y el rugby. En el primero de ellos, los trastornos más importantes se ven en la rodilla (60%) mientras que en el rugby el 38% de las lesiones se producen en las extremidades inferiores, el 27% en las superiores y un 21% corresponde a la cabeza y la cara.

Curación de lesiones de ligamento de rodilla en futbolistas, gimnastas y bailarines


Los futbolistas pueden ahora descansar tranquilos, pues sus días de sufrimiento están por terminar, ya que uno de sus mayores enemigos, y no los penalties en el caso mexicano, dejará de representar un problema en el futuro: la lesión de ligamento cruzado anterior (LCA).A través de un monitor de tensión de formación de los ligamentos, desarrollado por investigadores del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías de Universidad de Guadalajara, será posible disminuir el tiempo de rehabilitación de este tipo de lesiones, que es la más común entre futbolistas de alto rendimiento.


“El proyecto consiste inicialmente en colocar sensores en la superficie de los ligamentos, que identificarán el grado de lesión, posteriormente un neuroprocesador activará un estimulo eléctrico en los músculos de la articulación para que ésta varíe su tonalidad; es como estar entrenando”, señaló Juan José Raygoza, uno de los desarrolladores.El especialista explicó que han concluido la primera etapa al extraer modelos dinámicos experimentando en animales, principalmente en gatos.Agregó que en el proyecto monitorearon los ligamentos de una rodilla sana y cuando se encuentra lesionada.“Con dichos patrones de comparación, se extraen modelos matemáticos cuya información se introducirá en un neuroprocesador (microprocesador inteligente especial para señales biológicas)”.“El neuroprocesador se encargará de evaluar la variación de formación en los ligamentos y nos indicará que grado de lesión tiene la rodilla”, agregó. El investigador añadió que, una vez extraídos todos los modelos, podrán instalar el mecanismo en seres humanos en una segunda etapa que está por comenzar.PESADILLA COMÚN.Las lesiones de rodilla son quizás las lesiones más frecuentes en todos los deportistas, afectando a futbolistas, ciclistas, esquiadores alpinos, practicantes de lucha o artes marciales, gimnasia entre otros.Particularmente el ligamento anterior cruzado se lesiona frecuentemente cuando se tuerce la rodilla en forma forzada. También se puede lesionar cuando la rodilla se estira más de lo que puede. De acuerdo con estudios en Brasil, se ha demostrado que en el fútbol se demuestra que las lesiones por LCA son más frecuentes en jugadores que desempeñan la función de medio campo o ataque.Esto se debe en gran medida a la exposición que guardan como atacantes. Cabe recordar la lamentable lesión de Cuauhtémoc Blanco en la rodilla, durante un partido de la selección mexicana contra Trinidad y Tobago, que según los especialistas mermó su nivel en el balompié.... Y DE AHÍ PA’L REAL... MADRID. Cuando los deportistas padecen de la lesión de ligamento cruzado anterior, su recuperación puede tardar seis meses o más, disminuir el tiempo de rehabilitación en un jugador profesional tiene grandes ventajas desde cualquier punto de vista. “Es de gran interés para clubes como el Real Madrid la reducción de este tipo de lesiones, pues también les beneficia económicamente”, señaló Susana Ortega, también desarrolladora.“Además si el paciente no es muy disciplinado con este tipo de equipo puede tener una mejor rehabilitación a la tradicional y menos dolorosa”.La experta explicó que el proyecto ha sido elaborado desde hace cinco años, donde participó un equipo multidisciplinario, en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid.Ambos especialistas esperan que los plazos se cumplan favorablemente para que dicho mecanismo pueda comenzar a ser implantado en seres humanos dentro de un par de años.